Allí dónde el cielo se pliega
2026

Uno de los grandes esfuerzos de reunificación de fragmentos reside en el fenómeno del coleccionismo, que podría remontarse al Arca de Noé, como reivindicaba Athanasius Kircher, o a formas de atesoramiento del conocimiento como la Enciclopedia o el Wunderkammer, ese gabinete de maravillas que era un templo de la curiosidad.
Estas formas de contener y mostrar el universo conocido establecen un orden ideológico del mundo, determinando también nuestro acercamiento al arte. Por tanto, el coleccionismo se puede entender como un dispositivo que organiza la mirada, afectando también al terreno de la percepción.
Es ahí donde la experiencia de Nico Munuera se vuelve preciosa, gracias a una sensibilidad y una técnica que ha depurado el gesto hasta lograr emocionantes obras, donde se valora el acto de pintar como un acontecimiento único e irrepetible. Así, habita el corazón de lo esencial, permaneciendo en su límite, como fruto de su actual concepción de la pintura, cada vez más cercana a la tradición zen. De hecho, Munuera también admira la estampa japonesa, especialmente a artistas como Sesshū Tōyō o los monjes chinos de la dinastía Song, en los que son frecuentes obras basadas en la simplicidad y la expresividad. Esta sensibilidad es compartida por Pablo Sandoval, si bien la desplaza hacia un territorio donde lo aparente y lo ritual se entrelazan. Adquieren importancia entonces elementos como el “pliegue” –reivindicado por Gilles Deleuze como uno de los elementos barrocos por excelencia–, que evoluciona sin cesar en el espacio, generando ambigüedades entre dentro y fuera, superficie y profundidad; y también la idea de “envolvente”, que aquí se convierte en una especie de piel, compuesta por ecos que se diluyen y expanden. En su conjunto, parece adquirir la forma de un uróboro, una continuidad sin principio ni fin. Con piezas que pierden su función original para convertirse en signos activos, Pablo Sandoval logra moverse entre lo matérico y lo simbólico, lo doméstico y lo institucional, estableciendo una cartografía de relaciones culturales que remiten, en última instancia, a los sistemas de clasificación del mundo y a las relaciones de poder que lo estructuran. Asimismo, asume una condición moderna: dar rienda suelta a la curiosidad, aun si sabe que ello no siempre se transforma en procesos de claridad. Prueba de ello es el experimento barroco, donde la dificultad de transparencia es signo de la complejidad del universo y de nuestra posición ante el mismo.
Es desde esta posición que Pablo Sandoval reflexiona sobre el concepto de “maravilla”, pudiendo remontarse al asombro que caracteriza el inicio del pensamiento occidental. En cualquier caso, desde sus piezas teje tramas históricas inexploradas para volver a pensar las formas contemporáneas en las que el gabinete de maravillas aún puede ser significativo. Todo ello conduce a reflexionar sobre nuestro vínculo con el pasado. Basta recordar que ya Walter Benjamin comentó los rasgos psicológicos del coleccionista y la traslación de la historia de la cultura a un patrimonio de bienes, estando implícito un juego de jerarquías sociales y la imposición de un ideario dominante.
A la luz de las obras de Pablo Sandoval se abren nuevos umbrales entre colección y relato, donde el conocimiento ya no se presenta como sistema cerrado, sino como campo de posibilidades. Es un lugar donde la maravilla no es solo herencia, sino también lúcida interrupción.
Texto: Pedro Medina


Gárgola-uróboros, cerámica y madera policromía, 60 x 27 x 27 cm, 2026


Gárgola I, cerámica y madera policromada, 50 x 20 x 20 cm, 2026


Las caras del agua, cerámica y madera policromía, 100 x 20 x 25 cm, 2026




Gárgola blanda I, II y III, lino intervenido y cordel, 42 x 40 x 20 cm aprox, 2026

La casa de Asterión I y II, lino intervenido, grafito y acero, 135 x 185 cm, 2026


Un pájaro atraviesa el paisaje, lino intervenido, grafito y tijeras, 20 x 50 cm, 2026

La flor del margen, paisaje, cardo preservado, tela y pigmento, 40 x 50 cm, 2026

Del alba al ocaso, lino intervenido, grafito y acero, 70 x 90 cm (díptico), 2026
Fotografías: Adoración Martínez
* Este proyecto ha sido producido gracias a las ayudas NEXO JOVEN del Instituto de las Industrias Culturales y las Artes de la Región de Murcia durante el año 2025 al 2026